Azul.
Fabrizzio es un tipo directo.
Fabrizzio es un tipo directo.
Yo siempre llego y pregunto ¿De qué color te pinta el azul? y la mayoría responde "Azul chiclamino", "verde", "Azul metálico", "rojo sangriento"; él sólo responde solo eso; Azul y punto.
Honesto, y con un sentido del humor que raya entre lo negro e irónico.
Es uno de mis mejores amigos. De grandes ojos y una capacidad de análisis que envidio.
Sabe citar fraces de Sabines y de Sor Juana, descifra a Octavio Paz y explora "La Metafísica", todo un caso.
Amargado, frustrado, mediocre y poco original le dicen algunos, aunque a temprana edad ya tenía su negocio propio y coleccionaba amantes que se daba lujo de tener reunidos en un mismo local.
Él sabe que la vida no es fácil, pero le da vuelta y le escupe la cara. Recorre las calles a media noche buscando la verdad del ser, cita siempre referencias populares y no se tienta el corazón para manifestar la verdad.
Unos le dicen amargado, otros duro, y hay quienes solo "ojete".
Él sabe que la vida no es fácil, pero le da vuelta y le escupe la cara. Recorre las calles a media noche buscando la verdad del ser, cita siempre referencias populares y no se tienta el corazón para manifestar la verdad.
Unos le dicen amargado, otros duro, y hay quienes solo "ojete".
La verdad no peca pero incomoda.
Acudo siempre con él si necesito que me jalen las orejas.
Hemos sido buenos compañeros de aventuras. Analizamos los libros de segunda mano y reímos con las aventuras de sexo experimentadas por otros; esas ocasiones que jamás nos ocurrirán.
Tenía un mal amor que lo hacía salir por las ventanas de madrugada y otro que no sabía que en los libreros se ponen libros. Pero él los quería y los analizaba, los diseccionaba tratando de comprender la razón de su alma.
Teníamos buenos momentos hablando por teléfono y nos quedábamos hasta madrugada riéndonos de la ironía del amor.
Me lo había confesado por teléfono y me sentí miserable por no haber estado a su lado cuando se entero. No supe que decir, no supe que hacer, solo me quede atónito y como estúpido dejar que la vida pasara.
Su fallo; positivo.
Me derrumbe. Me dio miedo... lo deje solo.
Pensé que había muerto y no me atreví a hablar a su casa, tenía pánico que me dijeran que ya había fallecido, fui a la cantina y brinde con su "alma" por los buenos días de gloria que descubrimos que estábamos negados a ser seres comunes, ¡Salud!
Años después lo volví a ver.
Paso de ser un cero positivo a un ser positivo.
Vivía con alguien. Encontró algo extraño que se asemeja al amor.
Nos abrazamos; entre reclamos y risas le pregunte ¿De qué color te pinta el azul?
Me respondió: “... color esperanza"
Hemos sido buenos compañeros de aventuras. Analizamos los libros de segunda mano y reímos con las aventuras de sexo experimentadas por otros; esas ocasiones que jamás nos ocurrirán.
Tenía un mal amor que lo hacía salir por las ventanas de madrugada y otro que no sabía que en los libreros se ponen libros. Pero él los quería y los analizaba, los diseccionaba tratando de comprender la razón de su alma.
Teníamos buenos momentos hablando por teléfono y nos quedábamos hasta madrugada riéndonos de la ironía del amor.
Me lo había confesado por teléfono y me sentí miserable por no haber estado a su lado cuando se entero. No supe que decir, no supe que hacer, solo me quede atónito y como estúpido dejar que la vida pasara.
Su fallo; positivo.
Me derrumbe. Me dio miedo... lo deje solo.
Pensé que había muerto y no me atreví a hablar a su casa, tenía pánico que me dijeran que ya había fallecido, fui a la cantina y brinde con su "alma" por los buenos días de gloria que descubrimos que estábamos negados a ser seres comunes, ¡Salud!
Años después lo volví a ver.
Paso de ser un cero positivo a un ser positivo.
Vivía con alguien. Encontró algo extraño que se asemeja al amor.
Nos abrazamos; entre reclamos y risas le pregunte ¿De qué color te pinta el azul?
Me respondió: “... color esperanza"

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